martes, 2 de mayo de 2017

Sentido de los grados en Aikido

SHODAN

SHO es el principio, lo que comienza. El cuerpo ha llegado por fin a intentar responder a las ordenes y a reproducir as formas técnicas. Se comienza a tener una vaga idea de lo que es el AIKIDO. Hay que practicar o demostrar tan lento como sea necesario, pero con la máxima precisión y exactitud.

NIDAN

Al trabajo del primer Dan se le añade rapidez y potencia al mismo tiempo que se demuestra una mayor estabilidad mental. El practicante tiene la sensación de haber progresado. El jurado nota este progreso constatando una puesta en forma, una orientación del trabajo.

SAN DAN

Es el principio de la comprensión del Kokyu ryoku. La entrada en la dimensión espiritual del Aikido. La agudeza, la precisión y la eficacia técnica comienzan a manifestarse. Ya es posible enseñar a debutantes.

YODAN

En este nivel técnico avanzado se comienza a vislumbrar los principios que rigen las técnicas. Es posible remplazar ocasionalmente al profesor.

5º DAN

El arte respeta los principios y el espíritu comienza a separarse de la forma, ya no permanece prisionero del aspecto exterior de la técnica. Aparecen nuevas técnicas en función de las situaciones.

6º DAN

La técnica es brillante, el movimiento es fluido y potente. Se impone de manera evidente a aquel que mira. La potencia y la flexibilidad físicas así como la limpieza mental se unen sin ambigüedad en el movimiento y se expresan también en la vida cotidiana.

7º DAN

El ser se desembaraza de sus oscuridades y aparece en su verdadera naturaleza, manifiesta su verdadero ser, libre de toda atadura siente la alegría de vivir aquí y ahora.

8º DAN

Más allá de la vida y de la muerte el espíritu claro y abierto, capaz de unificar a los contrarios, sin enemigo, no se pelea. Sin combate, sin enemigo, es el eterno vencedor. Sin ataduras es libre, libre en su libertad O Sensei decía"frente al enemigo basta con que me tenga de pie, sin nada más". Su visión engloba y­armoniza la totalidad, pero no se detiene ahí. Incluso el agua más pura puede corromperse en una charca, no hay que olvidar jamas el espíritu del debutante acometiendo su primer paso.
Algunas personas parecen pensar que vacilo al dar grados superiores al 5º Dan, por ello he intentado aquí dar una idea del sentido de estos grados como continuación a lo que ya he escrito sobre los grados del 1º al 4º Dan.
Aprovecharlo para vuestra propia práctica. Los debutantes también encontraran aquí materia de reflexión.


N. TAMURA

miércoles, 26 de abril de 2017

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA "Diamond Route Japan: History. Discover the Living Samurai Spirit"

SEMINARIO AIKIDO

DEBES SER COMO LA PIEDRA

Un joven Samurai le preguntó a su Maestro: 
“¿Cómo logro convertirme en un guerrero invencible?”
El anciano Maestro le respondió:
“¿Ves aquella enorme piedra? Ve hasta ella e insúltala hasta que te canses”
El joven sorprendido pero sin cuestionar, se acercó a la gran piedra y la insultó bastante, 
luego regresó con su Maestro que lo observaba de lejos y le preguntó:
“¿Qué hizo la piedra?”
El joven le respondió: “Nada”
El Maestro le ordenó: “Toma tu espada y golpéala hasta que no puedas más”
El joven Samurai se acercó a la piedra y empezó a golpearla con tanta fuerza que la espada se rompió.
 Retornó al Maestro que le preguntó: “¿Qué hizo la piedra?”
El joven le respondió: “Nada”
Entonces el Maestro le dijo: “Esa es la respuesta a tu primera pregunta, si quieres ser el 
mejor guerrero debes ser como la piedra, soporta los peores insultos
 y actos de provocación y te volverás invencible.”
Imagen relacionada

jueves, 9 de marzo de 2017

ARTÍCULO AIKIDO CERDANYOLA

Aiki No Kurai (Mitsugi Saotome)

Si miramos los documentos de estrategia militar y en las enseñanzas 
secretas del Budo antiguo, la palabra Aiki representa la lección más
 profunda y avanzada: "vencer sin luchar". El Aiki no tiene forma, es
 intemporal y vacío. Es uno con el espíritu del universo y de la naturaleza.






Como un espejo de cristal refleja todas las cosas tal como son. 
Cuando el corazón es puro y claro nadie puede convertirse en nuestro enemigo.
Cada persona como ser humano contiene y está contenida dentro 
del todo infinito.
 Si nos hacemos uno con el universo, nos convertiremos en la 
encarnación del <michi>, el camino. 
El verdadero mundo del Aiki existe más allá de la fórmula y la técnica.
 Es un concepto abstracto y difícil de comprender.
 Es un estado de conciencia libre de mezquindad y de egoísmo, en
 que se está en paz con uno mismo y con el mundo. 
Si deseábamos acercarnos a la realidad del Aikido, debemos tratar de alcanzar este estado mental.







Cuando nuestra vida llega a ser un espejo claro, sin distorsiones nos volvemos uno solo con nuestros compañeros de práctica, sino también con las leyes de la naturaleza. A esto se le llama AIKI NO KURAI la conciencia más alta del Aiki.





O'Sensei una vez me dijo: Saotome, si deseas comprender el AIKI NO KURAI  estudia el mundo de la naturaleza. Piensa como en un águila volando en lo alto del cielo es capaz de atrapar un pez que nada debajo de la superficie del agua. Desde la orilla donde estamos la corriente del océano distorsiona nuestra visión; pero desde muy arriba el águila ve el pez, de hecho las sombras del pez, como si estuvieran reflejadas en un espejo. El águila saca de un tirón al pez del agua con la misma facilidad con la que nosotros podemos recoger una piedra en una llanura abierta. Al propio tiempo el águila no puede compararse con la rapidez del conejo en el suelo, pero desde el cielo sigue con facilidad el recorrido del conejo.   AIKI NO KURAI no es solamente una enseñanza de las artes marciales, sino una lección de la misma naturaleza. La naturaleza es también nuestro dojo. Las intrincadas variaciones de las estaciones, la belleza de las flores en el campo son nuestros maestros, y nos lleva hasta la conciencia más alta del Aiki. Cualquier estudiante serio del Aikido debe observar los fenómenos del universo en movimiento para descubrir el sentido de su estudio. A medida que vayamos entendiendo estos fenómenos deberemos aplicar dicha comprensión a nuestra práctica del Budo. Esta es mi enseñanza.






Recuerdo también una ocasión en que O'Sensei sermoneó a un grupo religiosos y les dijo:

La demostración de Aikido que les acabo de ofrecer puede haberles dado la impresión de un hombre anciano. Hay mucho de cierto en esta impresión. A menos que le demos un sentido de placer y diversión a nuestra práctica de Aikido, el verdadero Aikido resulta difícil de alcanzar. A mí me proporciona un gran plácer de la búsqueda del camino de los Dioses. El Aikido debe ser una danza de los dioses. Recordar el mito de "Ama no iwata biraki", la apertura de la puerta de roca del cielo.En esta antigua historia Amaterasu Omi Kami, la diosa del Sol,  se ocultó en una cueva y la selló con una puerta de piedra, y todo el mundo quedó envuelto por un velo de oscuridad. A fin de devolver la luz al mundo, los otros Dioses trazaron un plan. Representaron una escena de danza delante de la puerta de Amaterasu. Mientras bailaban y se divertían los sonidos de su risa y de su diversión llegaron a los oídos de la Diosa., y entreabrió un poco la puerta, sintiendo curiosidad por ver que jarana se estaba desarrollando fuera de su cueva. En aquel momento Teji Kara No Mikoto, el Dios de la fuerza incomparable, empujó y abrió la puerta de roca y condujo de nuevo a Amaterasu al mundo, y el mundo volvió a llenarse con su luz. Esta antigua historia nos da una lección relativa al deber del Budo.   


ARTÍCULO AIKIDO CERDANYOLA

Aikido sin distinción de géneros.

Pensar  que el Aikido es un Arte Marcial exclusivo para hombres seria desacertado,
 al igual que pensar que lo sublime de sus movimientos es exclusivo para la mujer.
Si ahondamos en la etimología de la palabra “Artes Marciales”, podemos encontrar que 
su origen proviene del latín ars martialis,empleado para referirse a las llamadas Artes de Marte, 
sistemas de prácticas y tradiciones codificadas para entrenamiento en el combate cuerpo
 a cuerpo o con armas. Al leer esto automáticamente nos viene a la mente el paradigma 
de que es un territorio solo de hombres.
Afortunadamente, en la actualidad las cosas han cambiado y vemos a hombres y mujeres
 desempeñando diariamente de manera excelente diferentes roles sin que su género
 sea determinante para ello. Sin importar que haya sido un Arte Marcial fundado y 
desarrollado por un hombre, este es el caso del Aikido, arte en el que cada vez 
vemos sumarse a más mujeres que logran altos grados y algunas incluso 
desempeñan cargos administrativos.
Sobre el tatami no hay distinción de tamaño, género o contextura. Las mujeres dejamos
 la actitud de victima pasiva resignadas a sufrir cualquier agresión o ataque, desarrollando 
con la práctica la determinación y la capacidad de anticipar cualquier amenaza de violencia,
 mejorando a su vez nuestra forma de manejar una situación problemática, evitando todas 
las fuentes de conflicto innecesario e improductivo.


En este arte marcial, miramos más allá de la idea de conflicto a través de la flexibilidad
 de la mente, el cuerpo y la capacidad de evaluar rápidamente las situaciones. 
Por lo tanto, el Aikido no requiere fuerza física especial, por lo cual podemos 
avanzar en esta disciplina y obtener  la misma eficacia que los hombres pero con nuestra
 sutileza natural. A menudo, las mujeres Aikidokas tenemos que entrenar con hombres
 más altos o más corpulentos y es ahí donde nuestra supuesta debilidad física se 
pone a prueba convirtiéndose en fortaleza, pues ambos estamos sometidos a evaluar la
 situación y analizar las posibilidades para dar la mejor respuesta a través de la eficacia y
 la potencia. 





Si indagamos sobre las mujeres que han obtenido altos grados en Aikido encontraremos 
una larga lista de nombres como: Fukiko Sunadomari, Barbara Bitton, Yoko Okamoto, 
Penny Bernarth, Jenny Flowers, Pat Hendricks, Wee Wow Dumlao, entre otras, todas con 
excelente trabajo, eficacia y desempeño técnico.
En una entrevista realizada por Guillaume Erard a Yoko Okamoto Sensei, el 13 de septiembre
 de 2014, se tocó este tema, preguntándosele: ¿Hay técnicas de Aikido diferentes para hombres y mujeres?
A lo cual Okamoto Yoko Sensei respondió: “ En lo que yo enseño, las técnicas básicamente 
son las mismas. Habiendo dicho eso, hay diferencias en el sentido de que algunas personas
 son altas, bajas, grandes, pequeñas, hay niños, adultos, etc. Por eso creo que la forma no
 es algo que se deba usar para encuadrar algo en una figura específica, pero debería haber 
cierto grado de flexibilidad al forjar la forma.
Hay elementos de una técnica que deben ser cambiados y otros deben permanecer constantes. 
Si nuestro compañero realiza un cambio entonces nosotros, por consiguiente, deberíamos 
cambiar también. Los principios permanecen inalterables pero la forma debería ser adaptable”
Dicho esto, queda más que claro que a pesar de nuestras supuestas diferencias, 
en cuanto a Artes Marciales como en otras actividades de la vida las mujeres 
no tenemos nada que envidiarle a los hombres y viceversa.  

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA "Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu - Sugino Yoshio"

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA

lunes, 6 de marzo de 2017

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA " Aiki Otoshi"

ARTÍCULO AIKIDO CERDANYOLA " EL CÍRCULO"




El círculo representa en su vaciedad, la absoluta plenitud, simplicidad , integridad, infinidad , perfección de la armonía.


El círculo del sumi, pintado con tinta, o Enso, es un símbolo espiritual de muy profundo significado para muchos religiosos, particularmente para los budistas Zen.
El círculo, según el entendimiento de la tradición del Zen, es una representación de nuestro verdadero ser. Es pintado / escrito en la caligrafía china o japonesa en una forma que no es matemáticamente perfecta. El Enso es pintado por una mano humana, con un pincel, y entonces es perfecto nada más así como es. Guiado en el momento del estado de la mente del pintor – tu puedes pintar un poderoso y bien balanceado Enso solamente si tu mente es limpia y libre de pensamiento e intenciones -. Es el verdadero momento de vaciedad con plenitud. Es el reflejo de tu estado interior de armonía.

Representa los ciclos, las repeticiones, el eterno retorno, la búsqueda del centro, el ciclo infinito de la vida y el universo.
El Enso es pintado (o escrito) en una forma que no es exactamente perfecta desde la perspectiva matemática. El Enso es creado por la mano humana, y por lo tanto es perfecto tal y como es. Realizado por el estado mental del pintor. Se puede pintar un poderoso y bien balanceado Enso sólo si la mente está clara y libre de pensamientos e intenciones. Es el verdadero momento del vacío dentro de la totalidad. Es el reflejo del estado de armonía interna.
Una característica importante del círculo Enso es que nunca es un círculo cerrado. Siempre hay una ligera abertura en algún lugar, indicando que no es algo contenido en sí mismo, sino que en lugar de eso se expande hacia el espacio, hacia el infinito, abarcándolo todo e incluyéndolo todo. Es un círculo que incorpora la armonía completa.

Pero el Enso también es el símbolo de lo visible y lo no visible. Representa el pensamiento no-dual, la unidad, “el Todo es igual que el Uno”. La expresión de toda la mente y la no-mente. Su vacío contiene la totalidad absoluta, la simplicidad, la plenitud, lo infinito, la perfección.
Según la tradición Zen, el Enso es la representación de nuestro verdadero Yo, de nuestro real Ser. 
El Yo es un círculo Enso pintado en el vacío de la no-mente.

El Enso es la imagen del Cielo y de la Tierra, del diario ir y venir, de las estaciones, de la vida; pintado con un rápido trazo; seguro pero humilde; grueso pero lleno de bondad.
Es tan perfecto, que tiene el poder de liberar y transformar al que lo contempla con claridad. Y la sensación que produce es indescriptible. Por eso se le conoce como círculo de iluminación. Solamente el lenguaje poético se puede aproximar a la profunda e inexpresable verdad contenida en el Enso. Meditar sobre estos conceptos y el momento actual de mi vivir te hace consciente y facilita claridad de acción.


miércoles, 22 de febrero de 2017

VÍDEO RECOMENDACIÓN AIKIDO CERDANYOLA "Warriors of Budo: Episode Three Aikido"

Etiqueta e identidad: algunos pensamientos

Por Mariana D’Agostino
Artículo extraído de "Pequeños universos "https://pequeniosuniversos.wordpress.com
“En el seno de una sociedad que con facilidad concede demasiada importancia a las técnicas, a la fuerza y la potencia, las reglas de etiqueta permiten sentir que existen valores superiores cuyo respeto es importante sin tener que forzarse a ello. Son la condición sine qua non de la supervivencia en una sociedad.”
Tamura Nobuyoshi SenseiAikido. Etiqueta y transmisión,
Barcelona, Editorial Paidotribo, 2002.
La vida y las etiquetas
Cuando compramos una prenda “de calidad” viene adosada elegantemente una etiqueta que indica su marca, su sello, su distinción, aunque sea un artículo no demasiado caro. La etiqueta opera allí como una suerte de trazo, de huella, de identidad.
Cuando catalogamos a una persona de nerviosa, obsesiva, generosa, distante, tímida, extrovertida, la estamos etiquetando, le estamos otorgando un sello que, tal vez, sea acertado en partes, tal vez, no quiera llevar o, tal vez, sea injusto. Esa acción, a la vez, dice mucho de nosotros, sería, en cierta manera, como una etiqueta boomerang.
En el mundo de las nuevas tecnologías, concretamente, en la red social Facebook, etiquetar a alguien es decirle al mundo el nombre y apellido de la persona que aparece allí en la imagen, es darle una referencia concreta, una coordenada de existencia.
De alguna manera, desde mi humilde punto de vista, la etiqueta en el aikido es un poco todo eso. En otras palabras, es la construcción de nuestra identidad como practicantes y, si se puede, luego, como personas.
Haciendo un poco de repaso
En la práctica de aikido hay una gran cantidad de etiquetas que provienen del mundo cultural japonés, algunas de ellas son:
-La gran cantidad de saludos y agradecimientos durante de la clase: al kamisa, al sensei que da la clase, a los compañeros.
La relación sempai-kohai. El vínculo entre el que primero dio el paso en el camino y el que lo dio después respeta la etiqueta básica de nunca corregir al sempai (aunque se equivoque) y de siempre dar el ejemplo frente al kohai, el que descubrió después nuestra arte. Dar el ejemplo no significa sermonear, dar el ejemplo es mostrar con nuestros comportamientos, con nuestra actitud en el tatami.
-El silencio en la práctica: en términos ideales, se evita todo diálogo en el tatami. Reconozco que esto es muy difícil de respetar, culturalmente hablando, para nosotros, latinos, argentinos. De todos modos, resulta productivo a veces bajarles el volumen a nuestras raíces y combinarlas, subirle el tono a la orientalidad. La sensación que tuve al ver por primera vez una práctica de aikido fue que las técnicas se copian, no se explican, no se hablan, hablan por sí solas.
Mokuso
-La puntualidad: los tiempos actuales nos obligan a estar “corriendo” a lo largo del día. Sin embargo, procurarse la entrada tranquila al dojo es una regla de etiqueta fundamental por respeto a la serie de rituales que conlleva la clase. El encuentro se abre con la voz del mokuso, que implica desconectarnos de lo que traemos de afuera del dojo para conectarnos únicamente con la práctica, pero ¿qué pasa si llegamos tarde? Claramente, no participamos de esa ceremonia.
La prolijidad. No utilizar aros, anillos ni collares de ningún tipo es una pauta de etiqueta hacia nosotros y hacia los compañeros, además de que evita lesiones y peligros innecesarios. El aikido es un arte con un bajo nivel de lesiones y estos aspectos tangenciales son los que integran ese bajo nivel, que podríamos reducir aún más. Asimismo, practicar limpios y con el equipo en buenas condiciones es importante, dado que el aikido es un arte de mucho contacto en el que literalmente le ofrecemos nuestro cuerpo al otro. Cortarse las uñas de las manos y de los pies es casi tan fundamental como tomar un ukemi apropiadamente. Las uñas del otro lastiman en la práctica porque no trabajamos con el puño cerrado, nuevamente, el intenso contacto hace que sea deseable que la etiqueta se respete al extremo.
Otras etiquetas
Sería interesante compartir y comentar otras etiquetas que no están explicitadas:
No criticar. Es esperable destacar la dimensión positiva en todas las cosas, incluso las que están mal hechas desde nuestro punto de vista o desde los otros. Esto también es muy difícil estando inmersos en nuestra sociedad y es una piedra con la que tropezamos diariamente. En lo personal, admiro más las actitudes que las proezas de la práctica y, en ese sentido, percibo claramente cuáles son los aikidokas que hacen todo el esfuerzo para lograr cumplir con esta regla de etiqueta implícita. Debo confesar que muchos lo logran. Esta es una de las costumbres que pueden traspolarse del tatami a la vida con más facilidad, no porque sea fácil de cumplir –en efecto, es todo lo contrario–, sino porque es muy fácil de ver, de hacer una tabla comparativa, de comparar dojo-vida. Otras cuestiones de la práctica son más difíciles de pensar en el interjuego adentro (dojo) y afuera (vida), entre ellas, por ejemplo, no ofrecer resistencia al ataque.
Darles sentido a las etiquetas. Al principio, las respetamos porque son eso: etiquetas, reglas para comportarse, pero con el tiempo esas pautas, ese orden, adquiere un sentido y, cuando lo respetamos, estamos pendientes de cada gesto, de cada actitud, de cada mirada. Sin embargo, no estamos buscando no equivocarnos, sino que, con naturalidad, asistimos a cada ritual del tatami como un pequeño milagro, como un incentivo para seguir en la práctica. No estamos, así, cumpliendo con una etiqueta, sino que nos estamos buscando a nosotros mismos. La etiqueta nos forma, nos muestra y, si sale de adentro, es evidente para todos.
Más significados      
Rei
“Rei” significa “saludo” y es una de las palabras que suenan siempre a la hora de abrir y cerrar una práctica de aikido. Sin embargo, “rei” abarca también el concepto de educación, cortesía, jerarquía, respeto y gratitud. El conjunto de esos términos está presente en cada clase, en cada encuentro, en cada tiempo compartido en el tatami. “Reigi” (la etiqueta) es la expresión del respeto mutuo en el interior de una sociedad. Podríamos decir que respetamos al otro porque nos sentimos miembros de la comunidad en la que vivimos, en la que ocupamos un determinado rol. Es, por supuesto, una interpretación personal del término, de la cual encuentro un eco en las palabras del Sensei Tamura, que entiende la etiqueta como “el medio para conocer la propia posición frente al otro”.
¿Qué significa ese “gi” que se le adosa al “rei”, al saludo? El “gi” es el hombre y el orden. La frase que toma Sensei Tamura de O Sensei es la siguiente: “El aikido existe para dar su justo lugar a las plantas, los árboles, los pájaros, los mamíferos, los peces, los insectos, hasta al menor mosquito”. Esta cita está reproducida en el capítulo “Etiqueta y disciplina” de Etiqueta y transmisión, una obra dedicada por completo y exhaustivamente a la didáctica del aikido. Allí se hace una explicación detallada del significado de la etiqueta que no queremos repetir en este espacio, puesto que no tiene sentido glosar una escritura tan directa, simple y llana como la de Sensei Tamura. Lo que sí nos interesa para esta entrada de Pequeños Universos es la estrecha vinculación entre etiqueta e identidad, entre la etiqueta y, en definitiva, quiénes somos, el lugar que ocupamos en nuestra comunidad. Puede tratarse de una comunidad de práctica, pero también puede consistir en la sociedad entera.
Desde mi apreciación, la etiqueta es algo que forjamos día a día, como las técnicas, como las caídas. Con mucha frecuencia, nos gustaría que fueran mejores, más espontáneas, más sentidas, menos repetidas, para que nos dejen mostrar quiénes somos, para exhibir nuestras coordenadas de existencia y, en ese trayecto, descubrirnos como practicantes y seres humanos.

Hanmi y hitoemi: posiciones básicas para la práctica

Por Mario Sapienza 
Artículo extraído de  "Pequeños universos"  https://pequeniosuniversos.wordpress.com
Fue durante el otoño de 2012 que tuve la posibilidad de practicar en Meirin Juku, dojo conducido por Sobue Mitsuru shihan, en la industrial pero apacible ciudad de Nagoya, Japón. Durante mi estadía, el maestro supo compartir esforzadamente su Aikido, y una de las nociones básicas que me enseñó fue la que comprende las distintas posiciones de los pies y caderas dentro de buki-waza (técnicas con armas).
Un correcto hanmi permite que las caderas queden bien posicionadas, lo que supone una correcta postura corporal (sin tensión), y es un punto de partida necesario para comenzar a realizar las técnicas. Esto genera mayor equilibrio y, por ende, nos da la estabilidad necesaria para desequilibrar a uke.
Por lo general, Sobue sensei dedicaba los primeros 40 minutos de cada clase a enseñarme técnicas con bokuto, y fue practicando el kumitachi(1)número 3 que me hizo notar la diferencia entre hanmi y hitoemi. Es en la posición de los pies y caderas del último corte donde radica su esencia. Trataré de explicar cómo se desarrolla la postura hitoemi. A medida que se extiende hacia delante el corte final (decisivo) se gira la cadera de atrás, en conjunto con el pie trasero, dibujando una misma línea con el pie adelantado. En esta postura todo el cuerpo se alinea en un solo plano, de manera que uke sólo puede ver el borde frontal de nage; el resto del cuerpo, por así decirlo, se oscurece.
image2
O’Sensei en postura hitoemi con Tamura Nobuyoshi sensei.
El nombre japonés para esta postura es “hitoemi”, lo que se puede traducir como “una sola capa”. También es llamada “ura sankaku”, que literalmente significa “triángulo trasero” o “triángulo invertido”. Hitoemi es una postura ofensiva y defensiva al mismo tiempo. Es ofensiva ya que se adopta al momento de realizar un golpe, y es defensiva en la medida en que hay muy poca superficie del cuerpo para que el oponente ataque. Es como si se estuviera cortando directamente a través del centro de uke, mientras que, al mismo tiempo, se aplana el cuerpo fuera de la línea para que el ataque del oponente no acierte.
En lo personal, debo decir que me resultó muy difícil el movimiento de caderas para reubicar el cuerpo sobre la línea de ataque, al mismo tiempo que se corta la línea centro de uke. Pero cuando este movimiento era ejecutado Sobue sensei se notaba la diferencia claramente, al punto de tener que retroceder casi cayéndome como uke. El corte en hitoemi es profundo y definitorio en los 5 kumitachi; termina con el equilibrio total del atacante.
A continuación, me he tomado el atrevimiento de bocetar digitalmente las dos posturas para su mayor comprensión, basándome en dibujos realizados por Saito Morihiro sensei.
hanmi hitoemi Pequeños Universos
(1) Kumitachi: Práctica de espada con un compañero. Bokken contra bokken. Son seis los kumitachi básicos en Aikido.
(2) A propósito del ángulo de apertura de los pies en posición hanmi, hay quienes sostienen que es de noventa grados. A continuación transcribo un capítulo de la sección “Movimientos Básicos” del libro Budo, de Morihei Ueshiba con el fin de compartir una de mis fuentes de información para la confección de este artículo.
“1 . Posición
Llenaos de ki, asumid una posición hanmi (*) con los pies separados y abiertos en un ángulo de sesenta grados (**), y encarad al adversario con una postura aiki flexible.
La posición exacta depende del momento, del lugar y del terreno; es más, debe surgir en concordancia con los principios divinos. Una buena posición refleja una actitud mental correcta.
La razón de que el pie adelantado y el pie atrasado deban formar un ángulo de sesenta grados se aclarará con la práctica.
(*) Hanmi: Posición de “medio lado”, es decir, en ángulo frente a tu adversario, con un pie adelantado.
(**) Inicialmente, el ángulo formado por los pies parece estar más cerca de los noventa grados, pero durante la ejecución de las técnicas los dos pies señalan hacia fuera en un ángulo de sesenta grados.”

viernes, 13 de enero de 2017

ARTÍCULO RECOMENDADO AIKIDO CERDANYOLA

Etiqueta e identidad: algunos pensamientos

Por Mariana D’Agostino Extraido de la web: pequeniosuniversos.wordpress.com
“En el seno de una sociedad que con facilidad concede demasiada importancia a las técnicas, a la fuerza y la potencia, las reglas de etiqueta permiten sentir que existen valores superiores cuyo respeto es importante sin tener que forzarse a ello. Son la condición sine qua non de la supervivencia en una sociedad.”
Tamura Nobuyoshi SenseiAikido. Etiqueta y transmisión,
Barcelona, Editorial Paidotribo, 2002.
La vida y las etiquetas
Cuando compramos una prenda “de calidad” viene adosada elegantemente una etiqueta que indica su marca, su sello, su distinción, aunque sea un artículo no demasiado caro. La etiqueta opera allí como una suerte de trazo, de huella, de identidad.
Cuando catalogamos a una persona de nerviosa, obsesiva, generosa, distante, tímida, extrovertida, la estamos etiquetando, le estamos otorgando un sello que, tal vez, sea acertado en partes, tal vez, no quiera llevar o, tal vez, sea injusto. Esa acción, a la vez, dice mucho de nosotros, sería, en cierta manera, como una etiqueta boomerang.
En el mundo de las nuevas tecnologías, concretamente, en la red social Facebook, etiquetar a alguien es decirle al mundo el nombre y apellido de la persona que aparece allí en la imagen, es darle una referencia concreta, una coordenada de existencia.
De alguna manera, desde mi humilde punto de vista, la etiqueta en el aikido es un poco todo eso. En otras palabras, es la construcción de nuestra identidad como practicantes y, si se puede, luego, como personas.
Haciendo un poco de repaso
En la práctica de aikido hay una gran cantidad de etiquetas que provienen del mundo cultural japonés, algunas de ellas son:
-La gran cantidad de saludos y agradecimientos durante de la clase: al kamisa, al sensei que da la clase, a los compañeros.
La relación sempai-kohai. El vínculo entre el que primero dio el paso en el camino y el que lo dio después respeta la etiqueta básica de nunca corregir al sempai (aunque se equivoque) y de siempre dar el ejemplo frente al kohai, el que descubrió después nuestra arte. Dar el ejemplo no significa sermonear, dar el ejemplo es mostrar con nuestros comportamientos, con nuestra actitud en el tatami.
-El silencio en la práctica: en términos ideales, se evita todo diálogo en el tatami. Reconozco que esto es muy difícil de respetar, culturalmente hablando, para nosotros, latinos, argentinos. De todos modos, resulta productivo a veces bajarles el volumen a nuestras raíces y combinarlas, subirle el tono a la orientalidad. La sensación que tuve al ver por primera vez una práctica de aikido fue que las técnicas se copian, no se explican, no se hablan, hablan por sí solas.
Mokuso
-La puntualidad: los tiempos actuales nos obligan a estar “corriendo” a lo largo del día. Sin embargo, procurarse la entrada tranquila al dojo es una regla de etiqueta fundamental por respeto a la serie de rituales que conlleva la clase. El encuentro se abre con la voz del mokuso, que implica desconectarnos de lo que traemos de afuera del dojo para conectarnos únicamente con la práctica, pero ¿qué pasa si llegamos tarde? Claramente, no participamos de esa ceremonia.
La prolijidad. No utilizar aros, anillos ni collares de ningún tipo es una pauta de etiqueta hacia nosotros y hacia los compañeros, además de que evita lesiones y peligros innecesarios. El aikido es un arte con un bajo nivel de lesiones y estos aspectos tangenciales son los que integran ese bajo nivel, que podríamos reducir aún más. Asimismo, practicar limpios y con el equipo en buenas condiciones es importante, dado que el aikido es un arte de mucho contacto en el que literalmente le ofrecemos nuestro cuerpo al otro. Cortarse las uñas de las manos y de los pies es casi tan fundamental como tomar un ukemi apropiadamente. Las uñas del otro lastiman en la práctica porque no trabajamos con el puño cerrado, nuevamente, el intenso contacto hace que sea deseable que la etiqueta se respete al extremo.
Otras etiquetas
Sería interesante compartir y comentar otras etiquetas que no están explicitadas:
No criticar. Es esperable destacar la dimensión positiva en todas las cosas, incluso las que están mal hechas desde nuestro punto de vista o desde los otros. Esto también es muy difícil estando inmersos en nuestra sociedad y es una piedra con la que tropezamos diariamente. En lo personal, admiro más las actitudes que las proezas de la práctica y, en ese sentido, percibo claramente cuáles son los aikidokas que hacen todo el esfuerzo para lograr cumplir con esta regla de etiqueta implícita. Debo confesar que muchos lo logran. Esta es una de las costumbres que pueden traspolarse del tatami a la vida con más facilidad, no porque sea fácil de cumplir –en efecto, es todo lo contrario–, sino porque es muy fácil de ver, de hacer una tabla comparativa, de comparar dojo-vida. Otras cuestiones de la práctica son más difíciles de pensar en el interjuego adentro (dojo) y afuera (vida), entre ellas, por ejemplo, no ofrecer resistencia al ataque.
Darles sentido a las etiquetas. Al principio, las respetamos porque son eso: etiquetas, reglas para comportarse, pero con el tiempo esas pautas, ese orden, adquiere un sentido y, cuando lo respetamos, estamos pendientes de cada gesto, de cada actitud, de cada mirada. Sin embargo, no estamos buscando no equivocarnos, sino que, con naturalidad, asistimos a cada ritual del tatami como un pequeño milagro, como un incentivo para seguir en la práctica. No estamos, así, cumpliendo con una etiqueta, sino que nos estamos buscando a nosotros mismos. La etiqueta nos forma, nos muestra y, si sale de adentro, es evidente para todos.
Más significados      
Rei
“Rei” significa “saludo” y es una de las palabras que suenan siempre a la hora de abrir y cerrar una práctica de aikido. Sin embargo, “rei” abarca también el concepto de educación, cortesía, jerarquía, respeto y gratitud. El conjunto de esos términos está presente en cada clase, en cada encuentro, en cada tiempo compartido en el tatami. “Reigi” (la etiqueta) es la expresión del respeto mutuo en el interior de una sociedad. Podríamos decir que respetamos al otro porque nos sentimos miembros de la comunidad en la que vivimos, en la que ocupamos un determinado rol. Es, por supuesto, una interpretación personal del término, de la cual encuentro un eco en las palabras del Sensei Tamura, que entiende la etiqueta como “el medio para conocer la propia posición frente al otro”.
¿Qué significa ese “gi” que se le adosa al “rei”, al saludo? El “gi” es el hombre y el orden. La frase que toma Sensei Tamura de O Sensei es la siguiente: “El aikido existe para dar su justo lugar a las plantas, los árboles, los pájaros, los mamíferos, los peces, los insectos, hasta al menor mosquito”. Esta cita está reproducida en el capítulo “Etiqueta y disciplina” de Etiqueta y transmisión, una obra dedicada por completo y exhaustivamente a la didáctica del aikido. Allí se hace una explicación detallada del significado de la etiqueta que no queremos repetir en este espacio, puesto que no tiene sentido glosar una escritura tan directa, simple y llana como la de Sensei Tamura. Lo que sí nos interesa para esta entrada de Pequeños Universos es la estrecha vinculación entre etiqueta e identidad, entre la etiqueta y, en definitiva, quiénes somos, el lugar que ocupamos en nuestra comunidad. Puede tratarse de una comunidad de práctica, pero también puede consistir en la sociedad entera.
Desde mi apreciación, la etiqueta es algo que forjamos día a día, como las técnicas, como las caídas. Con mucha frecuencia, nos gustaría que fueran mejores, más espontáneas, más sentidas, menos repetidas, para que nos dejen mostrar quiénes somos, para exhibir nuestras coordenadas de existencia y, en ese trayecto, descubrirnos como practicantes y seres humanos.